Es una variedad de trigo cuyo origen se sitúa en la región del Medio Oriente y el sur de Europa, y fue muy utilizada en la Edad Media en Europa Central y del Este. Actualmente, la espelta se cultiva en varias partes del mundo, especialmente en Europa, y se ha recuperado como un cereal saludable y nutritivo.
Entre sus propiedades:
La harina de espelta es rica en proteínas, fibra dietética, vitaminas del grupo B, minerales como magnesio, hierro y zinc, y antioxidantes. Tiene un perfil nutricional superior en algunos aspectos en comparación con el trigo moderno, debido a su menor procesamiento y a su composición genética más antigua.
Se considera que la espelta es más fácil de digerir que otros tipos de trigo, aunque sigue conteniendo gluten, por lo que no es apta para celíacos. Sin embargo, algunas personas con sensibilidad al gluten lo toleran mejor respecto al trigo convencional.
La harina de espelta se emplea en la elaboración de panes, galletas, pasteles y otros productos horneados, aportando un sabor más intenso y una textura más densa y aromática.
