Es un árbol originario de Sudamérica, específicamente de países como Perú, Ecuador, Colombia y Venezuela. Tradicionalmente, sus ramas y madera se han utilizado en ceremonias espirituales y medicinales en estas regiones.
El palo santo es conocido por su aroma aromático y sus propiedades aromaterapéuticas. Se utiliza comúnmente en rituales de limpieza espiritual, meditación y relajación. Además, se le atribuyen propiedades antimicrobianas, antiinflamatorias y ansiolíticas.
Algunas luthierías emplean madera de palo santo para el cuerpo o detalles en una guitarra, ya que su resonancia y estética aportan un carácter especial al instrumento. Además, en la fabricación de muebles, mesas, marcos y objetos decorativos, el palo santo se valora por su color cálido, vetas únicas y su aroma característico, que puede aportar un toque distintivo y elegante a los espacios.
También tiene la propiedad de ahuyentar ciertos insectos, mosquitos y polillas, estas pueden dañar la ropa y otros objetos almacenados. Este uso es bastante popular en algunas culturas, donde se colocan trozos de palo santo en armarios, cajones o lugares donde se almacenan prendas para mantener alejadas a las polillas y otros insectos.